dissabte, 24 de febrer de 2018

RUTA NEGRÍN O TREN DE LOS 40 DÍAS

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Buenas compañer@s, después de la primera salida del año que realizamos el sábado 10 de febrero en la zona del frente de las Rozas, nos preparamos para la siguiente salida que se realizará el 3 de marzo(SÁBADO) del 2018.
Ruta histórica. Tren de los 40 dias.
Tramo "Nuevo Baztan-Orusco”
Recorrer esta vía es un regreso a nuestra historia reciente.
El tramo "Nuevo Baztan-Orusco" permite descubrir 9 túneles, aún se puede ver el balaustro y los muros de piedra tallada de las trincheras de esta vieja vía ferroviaria construida en menos de 100 días en la España del 1938.
Fue construida para el abastecimiento de Madrid asediado, en una época de escasez, miedo y falta de libertad.
CARASTERISTICAS DE LA RUTA:
Nos acompañaran como guías dos compañeros de la ASOCIACIÓN GEFREMA:
-José Luis Fernández,que será el guía de la ruta. Ha escrito un libro titulado LA BATALLA DEL TREN.EL TREN DE NEGRÍN.
Clave de las Comunicaciones Republicanas durante la Guerra Civil.
-José Antonio,como guía-acompañante
DURACIÓN APROXIMADA: 4 HORAS
LUGAR DE ENCUENTRO: SALIDA A LAS 9 HORAS(SE RUEGA MÁXIMA PUNTUALIDAD)
-Nos desplazaremos en autobús. Precio :12 euros.
-Quedan plazas libres disponibles.Las personas interesadas tendrán que mandar un correo a nuestramemorianuestralucha@gmail.com y se realizará mediante un pago bancario que la organización os dará para así asegurar la/as plaza/as del autobús.
-En MADRID en la calle del Bulevar José Prat nº 40-42 en el barrio de Valdebernardo a la altura del CENTRO DE ESCLEROSIS MULTIPLE ALICIA KOPLOWITZ, enfrente del CENTRO COMERCIAL DE VALDEBERNARDO, aparcara el autobús.
-Aquellos que vengan en el metro se bajaran en Valdebernardo, en la salida al Centro Comercial situado en la calle de Indalecio Prieto, para desde allí desplazarse andando en unos 5 minutos al autobús.
-Y los que vengan directo en coches particulares podrán aparcar los coches en el Centro de Esclerosis (APARCAMIENTO).
INICIO DE LA MARCHA A LAS 10 HORAS
El punto de reunión en N. Baztan Urb: Eurovillas, donde los colegios que hay un pequeño descampado al lado de un gran depósito de agua (mapa en EL ARCHIVO ADJUNTO)) 40º21'33 N 3º14'33 O .
DISTANCIA
Los kilómetros son solo 9,600 y todo cuesta abajo (de ahí la conveniencia de elegir este sentido, y no caminar directamente desde Orusco)
FINAL DE LA RUTA:
En el pueblo de Orusco de Tajuña
DIFICULTAD DE LA RUTA: FÁCIL
En principio es una ruta completamente descendente pues es la traza de un ferrocarril de aproximadamente un 2 por ciento. Hay restos de balasto que es algo incómodo para la planta del pie si no llevas una buena suela, y algunas rocas desprendidas.
RECOMENDACIONES:
Calzado e indumentaria adecuada en función de la climatología.
Agua porque no hay fuentes(1l por persona), gorra para el sol, gafas, linterna o frontal por curiosear en los túneles.
Por otra parte, y con el fin de no ensuciar el autocar, se ruega se lleve calzado de respuesto, que se dejará en el maletero.
Por razones de seguridad, los que lleven bastones se transportarán necesariamente en el maletero del autocar.
LA VUELTA A MADRID
Se realizará sobre las 16h.
En Orusco de Tajuña el lugar en el que nos recogerá el autobús será en la gasolinera (solo hay una).
Así una vez acabada la marcha tendremos un tiempo libre para tomar o comer algo.
SOBRE EL AUTOR DEL LIBRO
Después de mucho trabajo e investigación, por fin ha visto la luz este libro que he escrito con gran ilusión, y ahora pongo a vuestra disposición.
Contacto: eltrendenegrin@gmail.com
Por si es de vuestro interés, pese a que la temática es bastante específica, os envió copia del índice, e instrucciones para su compra si se diera el caso(ARCHIVO ADJUNTO).
Y también tenéis los mapas de la época de la zona por donde pasaremos en el (archivo adjunto).
PARA LOS COMPAÑER@S DEL GRUPO NUESTRA MEMORIA NUESTRA LUCHA O PERSONAS QUE LES INTERESE AYUDAR.
MATERIAL LIBERTARIO Y ABONO-AYUDA
Recordaros que para poder realizar estas actividades y poder auto-financiarnos tenemos para la venta material libertario (gorros y pañuelos milicianos,monederos,chapas...etc)
También al estar en el año 2018 recordar a los compañer@s del pago de este año del bono-ayuda anual por 15 euros.Acordaros de traerlo para sellarlo.
Salud compañer@s y nos vemos el 3 de marzo.

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Antonio José, pavana triste por un genio musical fusilado por Franco

https://elasombrario.com/antonio-jose-pavana-triste-fusilado-franco/


24.02.2018


  
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Antonio José, en el centro con gafas, aceptó el cargo de director en 1929 y con su esfuerzo y total dedicación el Orfeón alcanzó la madurez y el reconocimiento. Foto: Archivo Municipal de Burgos.
Antonio José, en el centro con gafas, aceptó el cargo de director en 1929 y con su esfuerzo y total dedicación el Orfeón alcanzó la madurez y el reconocimiento. Foto: Archivo Municipal de Burgos.
El documental ‘Antonio José. Pavana triste’ trata de recuperar la memoria de un genio musical, el burgalés Antonio José, fusilado por los franquistas en octubre de 1936. En el momento de ser asesinado en el monte de Estépar, a 25 kilómetros de Burgos, tenía 33 años y había compuesto más de 150 obras, entre ellas el ‘Himno a Castilla’. Así se lo agradecieron los ‘defensores’ de España y del orden.
Es la encina más triste de Burgos en el lugar más triste, olvidado, degradado, arruinado y despreciado de Burgos. Hace 80 años también lo era, cuando un militar desayunó fuerte, se trasegó un último orujo en la cantina del cuartel, atusó el fino bigotillo, subió al coche y le dijo al conductor: “Vamos allá”. Salieron del Penal hacia la carretera de León para no tener que pasar por Burgos, llegaron hasta Quintanilla de las Carretas y desde allí se desviaron hacia Estépar. Pasado el pueblecito de Villagutiérrez, el camino asciende por una cuesta hasta alcanzar un pequeño monte de encinas y robles quejigos en medio del páramo. Justo ahí el vehículo se desvió a mano derecha, hacia un arenal en el borde del bosquete. Un sitio bien comunicado, alejado de pueblos y de miradas curiosas, a 25 kilómetros de la ciudad, aislado y en un terreno fácil de excavar. “¡Cojonudo!”, exclama el felón. “Este sitio nos viene perfecto para fusilar a los rojos”. Montó en la parte trasera del coche y se volvió a la capital tarareando alegre el Cara al sol.
Un lugar perfecto para asesinar vilmente a 400 civiles y enterrarlos en anónimas fosas comunes entre agosto y octubre de 1936. El compositor de la generación del 27 Antonio José Martínez Palacios y su hermano mayor, Julio, periodista y maestro, fueron dos de ellos. También el padre del escritor Francisco Ayala. Les acompañaron en tan triste final políticos, afiliados a partidos de izquierdas, republicanos, educadores y gente de la cultura. Sus verdugos fueron militares, guardias civiles y falangistas con experiencia en el uso de las armas y determinación criminal que garantizara no dejar escapar vivo a nadie, todos reclutados como voluntarios a mayor gloria del alzamiento. Tampoco demasiado valientes. Siempre era mejor ejecutar civiles inocentes que luchar en el frente.
Bajo toneladas de olvido
En el tronco de la triste encina burgalesa pueden verse aún hoy las marcas de los proyectiles asesinos, heridas en la negruzca corteza que a pesar del tiempo transcurrido se niegan a cicatrizar, como tampoco cicatriza el dolor de los familiares de estos desaparecidos. Y de quienes se sienten huérfanos con la pérdida de personas tan valiosas que sin duda habrían ayudado a construir un mundo mejor.

Antonio José en su juventud. Foto: Archivo Municipal de Burgos. Bajo el árbol la tierra aparece removida. Gracias a una campaña de mecenazgo impulsada por la Coordinadora por la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos, hace tres años se exhumaron de allí los restos de 96 inocentes sin nombre, a la espera de futuras identificaciones genéticas. Sus restos descansan ahora en un mausoleo levantado en el cementerio de Estépar, adonde fueron llevados por voluntarios en una silenciosa marcha en octubre de 2017.
Antonio José en su juventud. Foto: Archivo Municipal de Burgos.
“No abrimos heridas, sino que las cerramos”, ha asegurado Lourdes Sastre, la presidenta de la Coordinadora por la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos. Un libro, recientemente publicado por el centro autogestionado de creación contemporánea Espacio Tangente, recoge las biografías de algunos de estos represaliados que murieron dos veces, la primera al ser fusilados, la segunda al ser enterrado su recuerdo bajo un miedo y olvido que todavía hoy cae como una losa fría sobre ellos. Porque hay más cadáveres, muchos más, desparramados por el pequeño monte.
Pero la inquina y la incuria hacen muy difícil la localización de otras fosas en un lugar donde la vergüenza se ha ocultado bajo cientos de toneladas de escombros. Las últimas y más dolorosas se están depositando ahora mismo. Pertenecen a las obras de construcción del AVE. A pesar de la millonaria inversión, el nuevo trazado ferroviario no solo se ha llevado por delante parte del encinar sino que ha abierto pistas y arrojado montañas de tierra sobre los lugares donde podrían estar esos enterramientos. “Da la impresión de que todavía hoy quieran evitar que las familias recuperen los cuerpos de sus seres queridos”, se lamenta Enrique del Rivero.
Triste documental
Junto con Gregorio Méndez, Sergi Gras y Luis Mena, Del Rivero forma parte del equipo promotor del documental Antonio José. Pavana triste, estrenado en enero. Su realización les ha llevado casi dos años y cuenta con el patrocinio de más de 200 mecenas e instituciones locales burgalesas como Ayuntamiento, Diputación y Fundación Caja de Burgos. Un trabajo que pretende aunar rigurosidad y emoción, como confiesa su director, Gregorio Méndez. “Consideramos fundamental ser fieles a los datos históricos, pero sin emoción una película como ésta carecería de corazón”. Y lo tiene. Mucho. Hasta las lágrimas. “Se te puede encoger el alma”, reconoce Méndez. En su opinión, ya de experto, con la prematura muerte de Antonio José “hemos perdido a un auténtico genio musical”.
El largometraje se construye con más de una docena de piezas musicales unidas a los testimonios de su familia y a las declaraciones de expertos en la materia. Recupera los recuerdos de sus sobrinas Ana María Martínez y Valentina Vallejo, que une a las opiniones del compositor Alejandro Yagüe, de los críticos Andrés Ruiz Tarazona y Gonzalo Pérez Trascasa, y de los directores de orquesta Javier Castro y Jörg Birhance.
Un trabajo más que desinteresado, pues a pesar de los mecenas ha costado un dinero personal a sus promotores que lo dan por bien empleado si al final ayuda a dar a conocer el legado artístico del olvidado compositor burgalés.
Una de las últimas fotografías que le tomaron a Antonio José. Puede datarse a finales de junio o principios de julio de 1936, en algún paraje de la burgalesa comarca del Arlanza, y nos muestra a una persona feliz y satisfecha de estar almorzando junto a sus amigos en plena naturaleza. Foto: Archivo Municipal de Burgos.
Una de las últimas fotografías que le tomaron a Antonio José sirve como cartel del documental. Puede datarse a finales de junio o principios de julio de 1936, en algún paraje de la burgalesa comarca del Arlanza, y nos muestra a una persona feliz y satisfecha de estar almorzando junto a sus amigos en plena naturaleza. Foto: Archivo Municipal de Burgos.
El músico de la Generación del 27
Antonio José (1902-1936) fue un destacado compositor, músico y folclorista burgalés, miembro de la conocida como Generación del 27. Con el poeta Federico García Lorca le unía una amistad afianzada por su común interés por el folklore. Trágicamente, también acabará compartiendo con el poeta su mismo y triste final.
En el momento de ser asesinado en el monte de Estépar tenía 33 años y había compuesto más de 150 obras, entre ellas el Himno a Castilla. Maurice Ravel llegó a decir de él: “Antonio José llegará a ser el gran músico español de nuestro siglo”. No pudo ser. El odio criminal lo impidió.
El escritor burgalés Óscar Esquivias incorporó como personaje a Antonio José en su famosa novela Inquietud en el Paraíso (Ediciones del Viento, 2005). Apasionado melómano, de él ha dicho que “nadie sabe a dónde habría llegado su talento, qué clase de compositor habría llegado a ser, si habría perseverado en el folclorismo de ciertas obras o se habría decantado por el estilo más vanguardista que anuncia en otras”.
A su muerte dejó sin terminar la orquestación de una ópera inspirada en el Quijotetitulada El mozo de mulas. Gracias a la labor de Alejandro Yagüe, compositor recientemente fallecido que terminó de orquestar las escenas inconclusas, finalmente ha podido ser estrenada en Burgos el pasado 12 de noviembre de 2017, con 81 años de doloroso retraso.
Durante el franquismo la figura de Antonio José y su obra cayeron en un vergonzante olvido, aún no reparado a pesar de la extraordinaria calidad. Su Sonata para guitarra está considerada una de las tres más importantes del siglo XX, junto con la del sevillano Joaquín Turina y la del argentino Alberto Ginastera. El penúltimo movimiento se titula Pavana triste, recuerdo a la danza cortesana del siglo XVI. Un baile que el genial compositor imaginó tan desconsolado como hoy se siente su ausencia y se mueve doliente, empujada por el frío viento del páramo, la encina que cobija su cadáver.
Ingrato pago al artista
Aquella desapacible y lluviosa madrugada del jueves 8 de octubre de 1936, el maldito azar unió con áspero alambre las manos del compositor con las temblorosas de su entrañable amigo, el periodista Antonio Pardo Casas. Al subir a la camioneta de la muerte junto a otros 23 aterrorizados compañeros, aún tuvo el valor de recriminar con amargura a sus verdugos: “Así me paga Castilla lo que he hecho por ella”.
Asegura la tradición que momentos antes de que un balazo le reventara el corazón, su último grito desesperado fue “¡Viva la Música!”.
  
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Belchite frente al pasado

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mercedes 
ELOY FERNÁNDEZ CLEMENTE
22/02/2018
FUE AYER EN BELCHITE
Stéphane Michonnneau
PUZ
El hispanista Stéphane Michonneau (catedrático en Lille, antiguo director de estudios en la madrileña Casa de Velázquez) estuvo dando mil vueltas por el Belchite viejo y el nuevo, haciendo a otros y a sí mismo muchas preguntas, reflexionando con modernos métodos y lenguajes sobre lo que pasó y aún pasa con ese pueblo en ruinas y las evocaciones desde el nuevo y las memorias diversas de una guerra que arrasó y una dictadura que recuperó e hizo símbolo y utilizó todo eso. De resultas, publica un libro estremecedor: Fue ayer. Belchite. Un pueblo frente a la cuestión del pasado (Prensas Universitarias de Zaragoza, 2017).
Le impactó el paisaje, que le recuerda al Oeste americano: «una meseta calcárea de extrema aridez, sacudida por los vientos, atravesada por unos valles encajados entre montañas por los que discurren unos arroyuelos que se alimentan de las resurgencias». Pero sabe que hace un siglo era mucho más verde y poblado. Colige que ahí, la relación con el pasado se comprende a través del espacio, y comienza a recorrer sus huellas: ruinas, monumentos, objetos, trincheras, búnkeres, paisajes modelados por las heridas de la guerra. Porque todo eso, nos dice, es fundamental en la construcción de los imaginarios contemporáneos, del patrimonio victimario, «pruebas de un crimen de la historia que las generaciones actuales creían poder juzgar, el de las poblaciones civiles bombardeadas, el de los exilios forzados y, sobre todo, el de las represiones de cualquier tipo».
RUINAS DEL FRANQUISMO
Belchite es una de las principales ruinas gloriosas del franquismo, como el Alcázar de Toledo, el Cerro de los Ángeles, Santa María de la Cabeza, la Ciudad universitaria madrileña… convertido en espejo del régimen franquista y vanguardia de una cierta modernidad arquitectónica y urbanística. El historiador establece la cronología del desastre; analiza los usos políticos de esas ruinas; adopta una postura antropológica ante las diversas representaciones actuales del pasado. Recurre a la historia de la memoria y sus usos políticos, ya casi con medio siglo de ejercicio, y sus marcos sociales y su traumatismo. Lee todo lo que puede sobre la guerra dejando atrás la literatura militante de los dos bandos y se fija en la larga duración, algo muy francés.
Y es que Belchite se le ofrece «como un formidable laboratorio histórico en el que se descubren modos de operar difíciles de encontrar en cualquier otro lugar». Todo comenzó con la catástrofe de la guerra, «un acontecimiento inacabado que todavía resuena en el presente». Una ola de violencia excepcional se abatió sobre este pueblo: una batalla que echó abajo la mayor parte de sus edificios, el éxodo y el empobrecimiento extremo; una reconstrucción lenta y penosa de trabajo forzoso, proscripción y exilio de muchos habitantes. Estudia el curso de la guerra en España y en Aragón, la batalla en sus fases, la exitosa defensa republicana humillante para los nacionales, maniobra de distracción ineficaz y severa represión de una mayoría de belchitanos que quiso sencillamente defender sus tierras. La reconquista, casi dos años después, por el bando sublevado, los bombardeos que evocan los de Barcelona y el año anterior en Guernica. La feroz represión del signo contrario ahora, no sólo de autoridades civiles y políticos republicanos, sino que más de la mitad alcanza a agricultores y jornaleros.
Y luego, una política social que dará prestigio a la Falange, que se adueñará de la dirección reconstructora (un cuarto del total español), a la vez que la «adopción» por Franco, primera de las que encabezó, encauzando numerosos donativos, leyes y normas protectoras, esa «arquitectura imperal» típicamente fascista, un regionalismo algo folkórico y muy catolizado, casi 700 edificios nuevos según un concepto jerárquico e inmovilista de la sociedad, construidos durante 26 años por Regiones Devastadas. El autor, que cree hubo mucha corrupción, no acepta en cambio la que califica de leyenda, de responderle al dictador que prefieren los habitantes pueblo nuevo a regadíos.
LEGITIMAR EL PASADO
Los usos políticos de las ruinas, el intento de legitimar el pasado. Porque, explica, España no conoció una posguerra, un orden pacificado, y «durante un largo periodo de tiempo, bajo el reinado de una suerte de paz armada en la que la exclusión del vencido y la venganza social fueron los fundamentos del orden franquista». Y añade algo tan cierto como entristecedor, «el rechazo hacia la dictadura no se cuenta entre las evidencias compartidas de la cultura política española. Hubo que esperar a mediados de la década de 1990, después de la caída del Muro de Berlín, para que el pasado regresara como problema. Una nueva generación, la de los nietos, puso en cuestión los fundamentos de la Transición en su dificultad para reconocer a las víctimas de la represión franquista». Por eso, fracasado un discurso de reconciliación, «Belchite es el centro de una recuperación de la memoria que lo convierte en uno de los escenarios de la guerra más visitados en la actualidad».
Lo legendario deriva en recrear una nueva Numancia o una reedición de las guerras napoleónicas, utilizando esa mística y pasión por las ruinas como lugar de recuerdo por excelencia, herencia europea de la primera guerra mundial, base aquí para las conmemoraciones franquistas con liturgia del más puro fascismo, mausoleo que, como el Valle de los Caídos, supone el centro de las rutas aragonesas de la dictadura. El autor evoca los goyescos desastres de la guerra, estudia la fuerza visual de fotos, planos, películas, carteles, presidiendo una estética de la ruina. Paisajes apocalípticos.
Y cuando llegue la inauguración de 1954, es hora de reinterpretar y resignificar el mito. Porque el patrimonio artístico es ahora patrimonio de guerra, y como memorial no tiene sentido, ¿de qué paz? No hay ya lugar a reconciliación, el pueblo modelo del franquismo queda inmutable. En todo caso, es un museo al aire libre, un lugar turístico, un truco de embaucadores sobre sonidos psicofónicos o un escenario de rodaje de películas. Aquí ubicó su obra Pepe Sanchis Sinisterra, el gran dramaturgo con quien coincidimos Labordeta y yo en Teruel, que me pidió planos y síntesis históricas, denominaciones militares, de armas, etc, para su espléndida Ay, Carmela, que luego rodaría en cine Carlos Saura.
Sólo la reciente recuperación de la amarga memoria histórica en Aragón irá dando un vuelco, nunca completo, al tema. Pero salta la sorpresa: el principal obstáculo a la rehabilitación del pueblo viejo reside en la contradicción entre el proyecto patrimonial defendido por el gobierno autonómico y el sentimiento de los belchitanos desacordes en mayoría. Sigue ahí el inmenso cementerio, metáfora de los horrores de la guerra, esos muertos, desaparecidos, espectros. Como lo son las vinculaciones aragonesas con la Virgen del Pilar, y la local del Pueyo, exaltación religiosa y veneración de las iglesias-mártires destrozadas y el viejo Seminario. Víctimas de guerra, en ambos bandos, y sólo en uno, el perdedor, de posguerra.
Miseria que, me recordaba siempre José Antonio Labordeta, arrasó más que las bombas en el pueblo viejo, que él conociera vivo de niño, con sus tiendas, bares, viviendas. Luego, el abandono, el robo desmontando puertas, ventanas, rejas, tejas, hizo el resto. Así se lo expliqué cuando, llevándoles a conocer el emblemático y patético lugar, acompañé en diversas ocasiones a historiadores tan importantes como Manuel Tuñón de Lara o Josep Fontana, sobrecogidos ante unas y otras causas.
INTENTO DE CONSERVACIÓN
En fin, por terminar con palabras del profesor Michonneau, sepamos que «Belchite fue, sin duda, el primer intento a gran escala de conservacion de ruinas de guerra en Europa occidental, pero no el último: inmediatamente después de la segunda guerra mundial afloraron numerosos proyectos comparables, que rediseñaron los paisajes memoriales del continente europeo como nunca antes se había hecho».
No sé si sabíamos todo esto, y mil cosas más de este libro enorme, monumental, a veces hasta difícil por las precisiones conceptuales. Pero es el mejor escrito hasta ahora sobre un lugar aragonés de memoria. El autor, en su larga lista de agradecimientos a cuantos le ayudaron, y en especial a la traductora, Sheherezade Pinilla Cañadas, da muestra de un trabajo que ha sido muy laborioso, meditado, incorporando a sus papeles, viajes y recuerdos. Por todo ello, le debemos gratitud

Enrique Gómez (ARMHA): “Hay gente que no se considera franquista y, sin darse cuenta, mantiene ideas trasmitidas por el franquismo”

http://arainfo.org/enrique-gomez-armha-hay-gente-que-no-se-considera-franquista-y-sin-darse-cuenta-mantiene-ideas-trasmitidas-por-el-franquismo/


#contraelolvido


Enrique Gómez, reelegido recientemente presidente de ARMHA, cree que “el mayor problema para defender los principios de Memoria Democrática es el franquismo sociológico que aún persiste en la sociedad". El principal objetivo de la asociación para este 2018 es que se apruebe la Ley de Memoria Democrática Aragonesa, para lo que presionarán “cuanto sea necesario”.
 | 23 febrero, 2018 07.02

Enrique Gómez Arnas en un acto por la memoria en el Cementerio de Torrero. Foto: ARMHA
Enrique Gómez Arnas continuará un año más al frente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA) tras la decisión adoptada en la Asamblea General celebrada el pasdo viernes 16 de febrero. José Lorenzo se incorpora a la Junta Directiva como Secretario, y repiten en la misma Irene de la Cuerda como Vicepresidenta, Mercedes Sánchez como Tesorera, y Josefina Musulén como Vocal Responsable de Medios de Comunicación.
En la asamblea, ARMHA expuso ante sus socios y socias las actuaciones previstas para este año 2018, entre las que destacan proyectos como la exhibición de exposiciones en el claustro de San Juan de la Peña, un homenaje en Andorra a las y los maestros, la preparación de una exhumación en Plan, y el inventariado de rutas, hitos y vestigios de la memoria histórica.
Tienen proyectada la preparación de la segunda edición de La Imagen de la Memoria, unas jornadas que ya tenían pensadas desde hace tiempo y que por fin han podido llevar a cabo, y las reediciones de su ya tradicional Rally Fotográfico y del homenaje en el Memorial de Torrero, que este año será el 15 de abril con la temática “Mujeres”. En cuanto a los proyectos ya iniciados, como el archivo de Memorias de Historias Silenciadas, su intención es continuar aumentando su tamaño y recopilar cada vez más documentos, aunque reconocen la dificultad de esta labor y lo costosa que resulta.
Como mejoras a implementar en este 2018, ARMHA quiere potenciar el uso de las redes sociales y mejorar las distintas páginas web de la asociación, en una clara intención de conectar con el público más joven, asignatura pendiente de la asociación. En este sentido, acaban de estrenar su nueva página web armharagon.com.
Un acto de ARMHA en Zaragoza. Foto: Josefina Musulén
¿Cuál es la principal demanda de ARMHA para este año 2018 y qué vais a realizar al respecto para que se cumpla?
Enrique Gómez Arnas.- Nuestro principal interés es que por fin se apruebe la tan necesaria Ley de Memoria Democrática Aragonesa. En segundo lugar, que por fin se substancie el tan anunciado Centro de la Memoria Democrática Aragonesa, en Zaragoza. En ambos casos se cumpliría el mandato de Cortes de Aragón y del Pleno del consistorio, respectivamente, por lo que estaremos vigilantes para que se consigan ambas cosas, presionando cuanto sea necesario, en la medida de nuestras posibilidades.
¿Cuál es la evolución que habéis notado del movimiento por la recuperación de la memoria histórica en Aragón en este año 2017?
E.G.A.- Yo creo que está algo estancado, sobre todo en cuestiones de edad. No conseguimos que los jóvenes entiendan que no podemos olvidar a las personas que murieron por defender unas ideas que hoy nos parecen utópicas y poco realistas. Los derechos hay que conocerlos, saber quién los ha defendido antes que nosotros y luchar por ellos, pues no están ahí para siempre, no existe el statu quo en materia de logros sociales. Es importante exhumar, algo fundamental en términos de derechos humanos. Pero también lo es educar, hacer pedagogía con el tremendo drama social que hubo en nuestro país.
¿Cuál o cuáles crees que son los motivos de este estancamiento, sobre todo entre la gente joven?
E.G.A.- Bueno, puntualicemos. Sí que hay interés social, eso se ha demostrado en la utilización del Memorial de Torrero, en homenajes o en la Muestra de la Imagen de la Memoria. Pero, insisto, con la nueva ley esperamos poder luchar contra la falta de interés de la mayoría de nuestros jóvenes, y que ha venido propiciada por cuatro décadas de represión y otras cuatro de indiferencia.
Vuestra previsión de proyectos a llevar a cabo en 2018 no se reduce a un solo campo, combináis exhibiciones, homenajes, actividades lúdicas y exhumaciones. ¿Por qué decidís trabajar en un espectro tan amplio?
E.G.A.- Siempre hemos mantenido en todos los foros en que hemos participado, que el mayor problema para poder defender los principios de Memoria Democrática es el franquismo sociológico que persiste aun hoy en nuestra sociedad. Mucha gente que no se considera franquista mantiene, por educación y deformación de décadas de Régimen, ideas “fuerza” transmitidas por el franquismo, y ni siquiera se dan cuenta: los dos bandos, la guerra en la que todos hacen cosas malas, hay que olvidar, etcétera.
Además, el Partido Popular es heredero directo de Alianza Popular, que salió del seno del franquismo y lo tienen a orgullo, transmitiendo la idea de que el franquismo no era malo, quizás algo autoritario, pero mucho mejor que la República. Por tanto, no apoyan ninguna medida de verdadera reconciliación. Para ellos, con una mentalidad de vencedores de la guerra, eso está de más. Con una derecha antifascista de corte europeo, esos problemas ya serían historia.
23 febrero, 2018

AUTOR/AUTORA

Roberto Seral Marcén. Colaborador de AraInfo.